Lo primero que deben hacer los padres es ayudarles a organizarse y planificar su tiempo de estudio. Para ello, una buena técnica es hacer un cronograma de estudio. En este cronograma deben figurar el número de horas diarias y semanales a estudiar, con el horario elegido y la distribución de las materias. Para evitar la monotonía, es recomendable que las asignaturas se intercalen.
Para ayudarles a comprender y memorizar un tema existen distintas técnicas y pasos a seguir. Lo mejor es comenzar por una prelectura; es decir, una lectura en alto para que empiecen a familiarizarse con todo el tema. Después, para destacar la información principal, es recomendable subrayar lo más relevante escribiendo notas al margen.
Realizar un resumen, un esquema y enseñarles desde pequeños a construir mapas mentales, les ayudará también a comprender y condensar mejor los contenidos más importantes, así como a organizar sus ideas. Estas técnicas pueden ahorrar muchas horas de estudio, así como consolidar los conocimientos.
Recuerden que en este camino padres e hijos son un equipo.
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