La ‘gran devaluación’ del peso mexicano

19.08.2015 08:42

El peso acumuló una depreciación nominal ante el dólar de 27.5 por ciento de finales de mayo de 2014 a mediados de agosto de 2015, según datos del Banco de México (Banxico).

Pero si se descuenta la inflación acumulada en ese periodo, la depreciación del tipo de cambio es del orden de 24 por ciento en términos reales.

Dada la magnitud del ajuste cambiario, podría decirse que esta es la primera ‘gran devaluación’ de la moneda mexicana ante la divisa estadounidense.

En la historia de México, probablemente es una de las depreciaciones más significativas del tipo de cambio en términos reales.

Sin embargo, no ha tenido el efecto inflacionario de los ajustes cambiarios de otros años, cuando éstos desembocaron en alzas de precios y en presiones sobre los salarios y las tasas de interés.

Hasta ahora, la depreciación del peso ha tenido un efecto limitado sobre los precios y no ha contaminado las expectativas de inflación.

En el artículo que publicó en Reforma el domingo pasado, el gobernador del Banxico, Agustín Carstens, señaló que “hay un fenómeno global de apreciación del dólar estadounidense; no es algo que sólo afecte a México”, que “no está entre el grupo de países más golpeados…”.

Una gran diferencia con el pasado, es que antes el peso se devaluaba frente a todas las monedas y esta vez sólo está depreciándose ante una divisa.

Si se observa y compara en una gráfica, el peso ha tenido prácticamente el mismo comportamiento del dólar canadiense ante el estadounidense.

“El dólar canadiense es el peso del norte”, dijo recientemente el economista Alejandro Reynoso al explicar el ajuste cambiario.

En el mismo ejercicio gráfico, el peso se ha mantenido estable frente al yen japonés y el dólar canadiense en los últimos tres años.

Todas las monedas se han depreciado ante el dólar, dada la expectativa de un pronto inicio del ciclo de alzas en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.

La apreciación sostenida y generalizada de la divisa estadounidense es lo que marca la diferencia.

No es una devaluación normal, sino que es un ajuste de casi todas las monedas del mundo ante el dólar.

¿Por lo pronto, qué podemos esperar en México si el peso continúa depreciándose?

La expectativa de los analistas y del mercado es que el Banxico incrementará su tasa de referencia después de que la Fed aumente la suya.

Conforme al calendario de reuniones de política monetaria, y según el consenso, la Fed subirá su tasa de interés el jueves 17 de septiembre y el Banxico hará lo mismo dos días hábiles después, el lunes 21.

Pero podría adelantarse a la Fed si Carstens y los otros cuatro miembros de la junta de gobierno advierten riesgos para la inflación y/o la estabilidad financiera del país derivados de la depreciación del peso.

La decisión puede ser unánime o tomarse por mayoría, es decir, por votación dividida como en la pasada reunión de política monetaria del Banxico.

La depreciación del peso mexicano frente al dólar estadounidense registrada en el último año, que es de alrededor de 25%, no está haciendo efecto en la inflación interna por el momento, debido a que ésta es compensada por la baja de los precios de las principales materias primas, como el petróleo, maíz, trigo y metales, coincidieron analistas.

El último reporte de inflación dado a conocer en días anteriores por el Inegi se notificó que, al cierre del mes pasado, los precios al consumidor a tasa anual registraron un incremento de 2.74%, la tasa más baja de los últimos 30 años.

Dicha cifra se alcanzó por la baja en los precios de los productos agropecuarios, que en lo que va del 2015 reportan un decremento promedio de 2.17%, aunque en el rubro de frutas y verduras muestran una baja de 5.82 por ciento.

Además, la inflación también es compensada por la caída de los precios internacionales del petróleo, que en el último año muestra un ajuste a la baja superior a 50 por ciento.

Por otro lado, la tasa anual los productos agrícolas básicos, como el maíz, trigo, soya y arroz, también muestran significativos retrocesos, los cuales presentan caídas en sus precios de 9.97, 18.28, 24 y 10%, respectivamente.

 

Contrapesos

 

El analista económico de Banamex, Arturo Vieyra, dijo que no es que la depreciación de la moneda mexicana no afecte a la inflación, sino que la inflación ha tenido a lo largo de este año una serie de contrapesos que le permiten ser compensada por la caída de los precios de las materias primas.

“A pesar de que en términos anuales el tipo de cambio ha tenido un impacto significativo sobre los costos de las empresas, existen otros efectos que ayudan a amortiguar la devaluación del peso, particularmente el ajuste a la baja de los precios internacionales de los alimentos”, indicó.

Asimismo, expuso, la inflación importada de Estados Unidos resulta bastante baja, como las compras de gasolina y gas, por lo que este factor ha sido importante para que la inflación en México no repunte.

Sin embargo, el experto advirtió que en estos momentos la depreciación del peso frente al dólar ya comienza a tener efectos moderados sobre algunos rubros, como la inflación de mercancías, pues de enero al cierre de julio el indicador lleva un incremento de 100 puntos base.

“Lo más importante es que bajo este escenario aún no existen efectos de segundo orden; es decir, los empresarios que se están viendo impactados por la depreciación del peso aún no elevan el precio de sus productos”, indicó el analista de Banamex.

 

Riesgos

 

Arturo Vieyra destacó que existen algunos riesgos para la inflación, sobre todo cuando comience a recuperarse la demanda interna y los productores empiecen a resentir que realmente se están incrementando sus costos.

“Todavía no vemos cómo un elemento de segundo orden pudiera amenazar la inflación, que sería lo más preocupante; además vemos que la inflación anual llegó a su nivel “piso”, aunque hacia el cierre de año estimamos un crecimiento en precios de 2.99%”, refirió.

Por su parte, el subdirector de Mercados Financieros de Banco Santander, Salvador Orozco Peña, dijo que existe preocupación del Banco de México con respecto a que la depreciación del tipo de cambio empiece a hacer presión en los precios, por ello trata de relajar al peso a través de “inyectarle” liquidez al mercado.

El especialista advirtió que, de mantenerse el tipo de cambio por arriba de los 16 pesos por dólar durante un periodo prolongado, “veremos fuertes presiones en los precios, sobre todo en el próximo año, que podrían subir un promedio de 4 por ciento”.

Agregó que “en la permanencia es donde podría comenzar a presionar los costos de las empresas, principalmente de los productos importados, por lo que no sería raro ver que en el último trimestre se comiencen a ver alzas en los precios”, indicó.

La directora de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey campus Estado de México, María Fonseca Paredes, advirtió que lo más complicado en el tema de inflación podría verse en el 2016, si no existe una corrección en el tipo de cambio; es decir, cotizaciones por debajo de los 15 pesos por dólar, pues los precios al consumidor podrían aumentar hasta 2.80% en promedio.

 

Consideró que de mantenerse el tipo de cambio peso-dólar por arriba de los 16 pesos por un periodo prolongado, la inflación en México tendería a subir hasta 5%, “aunque podría alcanzar hasta 6.5 por ciento”.

 

https://eleconomista.com.mx/mercados-estadisticas/2015/08/18/devaluacion-peso-sin-efecto-inflacion

https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/la-gran-devaluacion-del-peso-mexicano.html

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